REGISTRADO
EN LA "PROPIEDAD INTELECTUAL" el dia 5.5.05
,GIZA,
EN EGIPTO: ENORME
ROSTRO
LA
ESFINGE SALUDA AL SOL EQUINOCCIAL UNA
CHOCANTE IMAGEN DE CARA GEOGRÁFICA ¿DE
QUIÉN APRENDIERON TANTA CIENCIA? LAS
CREENCIAS EN EL ANTIGUO EGIPTO ¿PARA
QUÉ CARAS EN LUGARES SAGRADOS? LOS
INICIOS DE EGIPTO A VISTA DE PÁJARO CULTO
SOLAR DEL UNIFICADOR REY MENES
EL
SINCRETISMO RELIGIOSO COSMOLOGÍA
HELIOPOLITANA ¿EL
OJO DE HORUS?, NO, ¡EL OJO DE RA! EL
ÁNGULO MÁS OLVIDADO DE LA MESETA DE GIZA LA
ENTRADA A LOS SUBTERRÁNEOS DE GIZA EL
SIMBOLISMO DE TÚMULOS Y ESCARABAJOS MAADI:
COLINA EQUIDISTANTE DE LAS PIRÁMIDES CONSTELACIÓN
DE ORIÓN Y LAS PIRÁMIDES ALINEADAS CARA
DE HATHOR EN EL TEMPLO DE DENDERA EL
“Osiréion” DEL TEMPLO DE ABYDOS PROLIFERACIÓN
DE DIVINIDADES EGIPCIAS DIVINIDADES
ENFRENTADAS: EL DOGMA-LO ACCESORIO LA
CÁMARA SECRETA DE SOKAR ¿DÓNDE
ESTÁ ESCONDIDA LA TUMBA DE THOTH? ¿ESTÁN
RELACIONADOS SHA-RE Y
SA-RA? ¿DÓNDE
ESTÁ LA SALA DE LOS ARCHIVOS? "TIEMPO
DEL DIOS" ¿DE OSIRIS O DE RA? INSPIRADOS
POR RA: ATUM Y AMÓN SÍMBOLOS
INICIÁTICOS ETERNOS ¿FUE
AL-FAYUM EL LAGO
MOERIS? LA
TUMBA DE LA HIJA DEL REY MICERINOS NOVEDADES
RELIGIOSAS EN LA V DINASTÍA MARDUK-RA-KETZALCOALT
¿UNO SÓLO? CONSIDERACIONES
RESIDUALES Ante
la perplejidad de la gente por mi descubrimiento de una sorprendente
imagen de rostro humano sobre un montículo arenoso de la
meseta de Giza (para mi la menor de cuantas formas de cara he
descubierto en fotos aéreas), supongo que de mi pensarán,
por haberlo divulgado, que soy un oportunista y que, culturalmente
hablando, pretendo "convertir la arena del desierto en oro".
Ello es cierto, pero al modo como tantos innovadores antes que yo
obraron, más que para beneficiarse ellos mismos, en beneficio
de la sociedad en general. Sus inolvidables ejemplos me dicen que
justamente fue la incredulidad de sus contemporáneos lo que
mejor acredita su creatividad. Todos
los nuevos descubrimientos son, a veces incluso traumáticos
llegada la hora de aceptarlos,... aunque luego cueste también
de dejarlos de lado. Unos prefieren ignorarlos y otros los estudian
porque simplemente aman el progreso. Puesto que ahora se trata de dar
el "visto-bueno" a unas enormes imágenes de rostro
que parecen haber sido esculpidos por una superior inteligencia, mi
actitud es hacer evidente mi buena fe al darlos a conocer. Pero este
no es mi verdadero objetivo. Procuraré dar "vida" a
la imagen de rostro sobre la arena e incluso intentaré con
todas mis fuerzas dotarla de un alma. Otra cosa será explicar
que su formación fuese obra de la volutad humana, porque en
caso de ser casual sería aún mucho más
prodigioso. Ni
esta investigación ni ninguna pueden resultar divertidas de
leer, pero procuraré intentarlo y para ello empezaré
desmenuzándola en breves capítulos, apoyados por series
de imágenes, de forma que cada uno pueda dar una idea de lo
demás. Me obligo con ello a ser reiterativo, pero dada la
complejidad de las divinidades y sus funciones puede que sea también
de agradecer no tener que leerlo todo de una vez. Aparte de lo que el
título proclama, aportaré opiniones que permiten
considerar una religión precozmente monoteista en el Antiguo
Egipto, precursora de las grandes religiones posteriores, de las que
vale decir que son por igual un hecho tan universal como íntimo.
En efecto, y cual un prisma de mil caras, todas las religiones tienen
algo en común que es el propio prisma, y puede ser entendido
cuando superamos las capillitas en que la famila humana está
dividida. Además
de la novedad que representa un rostro allí, en el plano
físico también trataré de evidenciar las grandes
posibilidades de la existencia de un mundo subterráneo en la
colina Maadi vecina a la Esfinge. Es la gran olvidada de aquel
sector. Asimismo rescataré de un muy injusto olvido a la más
gran reina, una sacerdotisa y noble que fue cual una bisagra viva
entre la más prestigiosas dinastías de aquel antiguo
país. En
lo referente al nuevo rostro descubierto, quienes buscaron
configurarla en un muy preciso emplazamiento cerca de la Esfinge de
Giza y luego moldearon la superficie de la arena con una imagen de
aspecto inteligente y optimista, me obligan a suponer que debajo del
suelo construyeron también espaciosos túneles, quizá
semejantes a los que existen cerca de las pirámides
desmoronadas de Abusir. De todo ello espero haber rehuido testimonios
escritos suficientes de la antigüedad, los cuales si bien han
permanecido indescifrables a lo largo de muchas generaciones es
evidente que pasaron a través del rey Salomón hasta las
órdenes militares medievales que en Palestina hicieron méritos
para ser custodios de iniciáticos secretos.
Me
referiré a rostros detectados por fotos aéreas sobre
lugares especialmente sagrados del mundo. Son sólo
reconocibles desde el aire y desde un determinado ángulo
visual cuando están debidamente iluminados. En mi opinión
sería aún más inverosímil creer que son
fruto de las fuerzas de la Madre Naturaleza puesto que debe de tener
un "alma" más poderosa que cualquier persona, según
leo que se vuelve a divulgar, puesto que incluso se le atribuyen los
misteriosos círculos en las cosechas. En tal caso sería
comparable a cuando los primitivos, no teniendo idea de la existencia
de la electricidad, atribuían sus efectos a milagros divinos.
Ante
el nuevo rostro de Giza asistimos al despertar de una ciencia
desconocida, cuyas consecuencias somos incapaces aún de
entrever en el mundo de las ideas, porque todo depende de su
desarrollo positivo y la utilidad que les sea asignada en el futuro.
Intuyo que al ocuparnos de una imagen de circunspecta cara que tiene
por condición ser resaltada por el ángulo de incidencia
de los rayos del sol al iluminar las arenas de Giza, ofrece una nueva
vía para el redescubrimiento de los valores sociales más
eternos y fiables, empezando por admitir que en nuestro entorno
cotidiano existe un superior nivel espiritual intangible pero que se
puede manifestar. Las
reglas del arte egipcio no han de impedir el reconocimiento de tan
sofisticado arte, pues la tal "escultura" puede ser
anterior a todo lo conocido. Por otra parte, opino que quien la crea
tan sólo fruto del puro capricho de las emanaciones telúricas
de la Tierra, aún la debería de apreciar mucho más.
Algo hay de cierto: Una foto la ha inmortalizado. El
tiempo es un factor que importa mucho, empezando por advertir que el
dicho lugar ha podido permanecer milenios inalterable mientras que a
pocos metros en todo su alrededor se ha removido tantísimo el
terreno, ya fuese para enterrar o para hacer excavaciones. Existe un
tiempo sagrado e indestructible que está fuera del curso de
las civilizaciones. En cualquier caso, aquí estoy para tratar
de dar vida a un rostro mudo pero elocuente en varios sentidos. Ante
lo que para muchos no pasará de ser un montón de arena,
al menos deberían admitir que, por ser sólo arena, ya
representa aquello que habiendo sido, hoy no existe. Es como aludir a
lo que nuestro mundo actual será cuando deje de ser lo que es.
Es una cuestión de tiempo que sea un pasado perdido. Bueno es
tener raíces, pero más aún tener alas. Ahora
bien, aquel que tenga alas para volar y no las use, será
"gallina", porque hay situaciones como esta en las que
debemos rastrear todas las ruinas de la memoria común y
entonces se encuentra lo que nadie se imagina. He aquí mi
invitación a la superación personal (sin relación
con lo económico). Al
SE. de la Gran Pirámide, se aparece este fenoménico
rostro en visión aérea. La foto de procedencia
Stern, existe
desde mediados el siglo XX, siendo muy divulgada en publicaciones
especializadas de gran formato. No se detectó, con
anterioridad por un motivo bien fácil de entender, y es que,
por increíble que pueda parecer, nunca nadie la había
buscado; afortunadamente yo si tuve la dicha iniciativa.
Un
fenómeno semejante a la aparición del nuevo rostro
humano de Giza se produce en la gran pirámide-templo maya de
Chichén-Itzá (Yucatán). Cada equinoccio
el sol poniente (Tum) allí también hace resaltar
en el más bajo de sus 91 peldaños: la cabeza en piedra
de una serpiente. Con tales
fenoménicas cabezas, los mayas simbolizaron el período
que vivió en la tierra su dios Kukulkán antes de
regresar al cielo. Tal sutileza les exigió un alarde de
observación, planificación, ejecución, técnica
y "know-how", todo lo cual es muy difícil
admitir que fuese fruto de la humana evolución en aquellas
latitudes. LA
ESFINGE SALUDA AL SOL EQUINOCCIAL Obligado
paso previo fue informarme acerca de las esfinges. En Egipto tuvieron
su apogeo durante el Imperio Medio y llegaron a ser
readaptadas por las culturas clásicas. Las esfinges presentan
normalmente un cuerpo de felino agazapado con cabeza erguida de
hombre entre mesopotámicos e hititas, así como entre
los pueblos mayas de la antigüedad, si bien las puede haber
también, con cabeza de hembra, como en Grecia. Si tienen
cuerpo de toro, no son esfinges. La
tan grandiosa y famosa de Giza está en contradicción
con el tiempo que se ha datado, porque entonces sería el 2.500
a.C., dominando el firmamento la constelación Tauro. Antony
West demostró, empleando programas de informática, que
el punto venal de Egipto en primavera la constelación Leo se remonta al 10.500 a.C. Es decir, que con tan grandes contrucciones conmemoraban un acontecimiento miles de años más antiguo, de mismo modo como los templos católicos remiten a la vida y pasión de Jesucristo. Durante la IV Dinastíaa la Gran Pirámide se la
consideraba Guardiana del Cementerio Real capaz de inspirar terror a los profanadores de tumbas por dimanar de la escultura un
poder religioso aterrador. Cuando superaron aquel papel, las esfinges
fueron la afirmación plástica del poder político
y del orden social.
Actualmente
a las 6'10 horas del amanecer del día 20 de mayo de cada año
se repite exactamente el perfecto alineamiento de la Esfinge de Giza
con el "Tiempo Primero", o sea, aquel que cualquier
religión que se precie conmemora su repetición y en
Egipto era coincidente con la época de la gran inundación
del Nilo (que ahora evita la gran presa de Asuán). Ignoraron
la división anual en estaciones. De aquella antigua
civilización también sorprende mucho comprobar como,
con el paso del tiempo, sus gentes fueron degenerando respecto a los
antiguos saberes, y sucedió en todas sus expresiones
artísticas.
El
nombre más antiguo que se tiene constancia de aquella inmensa
escultura en forma de esfinge con cabeza de faraón y cuerpo de
felino agazapado, fue traducido "Horus en el horizonte".
Ahora bien, aquel no sería el "Tiempo inicial"
ni mucho menos. Antes de Horus estaba su padre Osiris, y antes aun
Ra, para no citar al inefable Pta, que se compara al aliento
creador del mundo, o sea su voz (fue "El Verbo (Aj) del
A.T. Para empezar ya lo invocaban con la siguiente fórmula en
los Textos de las Pirámides (nº
610-1713 b): "Que tú salgas (al oir mi voz), y te
hagas un ser luminoso". Realmente quienes construyeron la gran
pirámide de Giza dominaron un especial sonido de inimaginable
frecuencia. Lo llamaré estelar porque entonces la forma estuvo en funció de los templos y toda piámide apunta al cielo. La
cultura egipcia se distinguió por su duración y por su
unidad. Un sacerdote egipcio llamado Manetón, que vivió
en el siglo III a.C., (nótese que vivió más
próximo a nuestro tiempo que a cuando se construyó
Hiéraconpolis) dejó escrita una relación
de muchísimos reyes predinásticos con los que la
Arqueología no quiere saber nada porque se remontan a miles de
años antes de todo lo conocido, pero en cambió han
podido constatar la veracidad de Manatón en lo referente a los
nombres de los considerados gobernantes dinásticos. Los
occidentales de hoy día quizá incluso podamos
considerarlos a sus descendientes nuestros maestros de la escritura
en símbolos, dado que en Sumer, si bien dejaron muestras más
antiguas, se trató tan sólo de números para
cuentas.
Para
entender la importancia de la escultura en el Antiguo Egipto hay que
saber que no hacían imágenes como arte ni como
símbolos. Eran obras fruto de las diversas experiencias
religiosas influidas por la magia autoritaria que creyeron dominar;
no en vano el gran sacerdote era el "Mayor de los Artesanos"
y quien mejor debió de saber activar y desactivar tanto las
imágenes como los símbolos escritos así como
todo el espacio del mudo. En el arte pictórico su tema
principal fue el hombre, incluidas sus sagradas inscripciones, aunque
no se haya aún podido verificar ni tan siquiera de los famosos
Textos de las Pirámides. Para quienes los redactaron
eran textos de “Salida a la vida”. Algo hay que
tener por muy cierto tanto de sus afanes sociales como también
a un nivel personal: El principal objetivo del ser humano era, es y
será lograr divinizarse.La inmortalidad la ha perseguido quien
ha podido, porque es la verdadera luz de la vida, del mismo modo que
el sol es la luz de la Naturaleza. Estoy tratando de explicar la
existencia de gigantescas esculturas de imágenes de rostros
subliminales también en su mensaje. Son obras gigantescas, las
cuales, si representaron a personas que existieron realmente, hay que
suponer que debieron de merecer ser inmortalizados. El caso es que,
dada la ayuda que prometen para fomentar el crecimiento humano en los
siglos venideros, ya encontrarían en ello su razón de
ser. Porque, en efecto, una vez dada a conocer su existencia, ya no
es posible ignorarlas. Aun
cuando expongo mi parecer en lo referente a que van a ser imágenes
capaces de ser un revulsivo positivo en el mundo de las ideas
sociales, también reconozco que yo las he estudiado en
solitario siempre. En consecuencia, mi opinión es muy
subjetiva, debiendo admitir además que me he apresurado para
poder divulgarlo. Para colmo, a menudo debo rectificar mis escritos
al respecto, y también otros sobre descubrimientos en muy
diversas investigaciones particulares que tengo planteadas, la
mayoría inéditas. CHOCANTE
IMAGEN DE CARA GEOGRÁFICA
La
nueva imagen de rostro una vez ampliada la incluí muy contento
en mi particular álbum de perfiles y siluetas de cara humana
en montañas, rocas y costas (tengo recogidas varios
centenares). Inicié mi colección al descubrir los muy
enigmáticos rostros que se configuran en las cimas del Mt.
Sinaí (también en Egipto), y en los 25 Km. de perímetro
de la montaña de Montserrat (en Cataluña, NE. de
España). Esta última imagen de rostro humano tomada por
el satélite Landsat de la NASA, sólo debe a la erosión
el hecho de llevarse su "funda" de tierra blanda porque
está formada por dura roca del tipo pudinga. .
En
todos los casos no estoy seguro de que todo sea fruto de las fuerzas
lentísimas de la erosión endógena. ¡Que
la dinámica interna de la Tierra la juzguen los geólogos!
Por mi parte yo simpatizo con las ideas del New Age y su sincera
preocupación por la preservación del medio ambiente
desde poco tiempo después de su divulgación inicial en
1.960. El imperio egipcio en principio sigue aún interesando
mucho por haber superado (reconocidamente duró más de
3.000 años) a cualquier otra civilización, pues por
ejemplo la del sur de la India fue más esplendorosa en su
decoración desde el furor constructivo del belicoso
Rajaraicha, constructor de varias pirámides, siendo una de
ellas, de duro granito, tan grande como la de Keops. Los miles de
esculturas del templo de Meenakshi (Madura) y otros semejantes,
merecieron por impúdicas el olvido de la sociedad victoriana
que las descubrió en 1.838, pero su influencia llegó
hasta el complejo religioso mayor del mundo: Ankor-Vat (Camboya). Como
todos siempre me interesé por la meseta de Giza, en las
cercanías de El Cairo, motivo por el cual al ver una foto
aérea del sector al completo, me concentré en la
situación de cada detalle porque no quedé retenido por
la famosa "mirada de la Esfinge". Mi preparación
para escrutar incluso los menores repliegues de la geografía
del sector me hizo dar cuenta de que allí había
configurada una nueva Cara de persona para mi colación. Supongo
que los medios de comunicación no se ha hecho nunca eco de mis
particulares descubrimientos, primero porque, reconociendo no ser
expertos, procuran no salirse de sus cauces habituales, como son las
agencias de noticias, a veces presuntamente al servicio de algún
protector. Quizá también consideraron las dichas
imágenes de caras demasiado mías, quiero decir fruto de
trucajes, tal como tengo comprobado que se dan con frecuencia. Como
no es mi caso, una vez debidamente registrada en la Propiedad
Intelectual, la nueva imagen de Rostro humano en Giza la adjunté
con una muy breve presentación a las páginas de
internet. En
principio la llamé "Cara de Sidonia" en la Tierra
por su hallazgo, mediante la foto aérea, parecido a como se
descubrió en el planeta Marte, y sobre la cual aún se
sigue discutiendo acerca de su naturalidad o artificialidad. Esta que
doy conocer, ni en el caso de ser oficialmente reconocida, siempre
tendrá un 17% de incrédulos, pues -según J.F.
Kennedy dijo- es el porcentaje fijo de opositores se haga lo que se
haga. En
fin, si me creía que ya lo sabía todo sobre los
antiguos egipcios, cada día voy viendo más claramente
que no era así y la meseta de Giza puede aportar aún
algo quizá comparable a las mismísimas pirámides.
Estamos lejos de poder hoy calibrarlo. Mis palabras son enanas ante
la realidad de una foto como ésta. Entre
las cientos de mejores formas de rostro humano que tengo recopiladas,
no se aprecian como tales sin una iluminación adecuada (alguna
conozco que es visible solamente en determinados días del
año). No sólo condiciona siempre el dicho fenómeno
la luz y su ángulo sobre la dura roca, sino que sobre todo
juega el punto de vista del observador,...por no hablar de una muy
particular atención, obviamente imprescindible. Dicho fenómeno
luminoso, que resulta tan imprescindible para mi aportación,
se encuentran en escritos iniciáticos de Egipto precisas
referencias documentales. Incluso aquellos sacerdotes le dieron el
nombre de Aj a un ser luminoso que decían era capaz de
abrir las mentes, intelectualmente hablando Valorando
las luces y sombras, este aspecto humano que ofrecen ciertas
montañas, me lleva a reflexionar que puede incluso servir de
norma de conducta para la vida misma. Representa
un gran problema incluir tal rostro sobre un montículo de
arena entre la simbología del Antiguo Egipto conocida. La
solución que propongo es compenetrarse al máximo con la
fe del corpus de creencias que hicieron configurar un sol sobre las
cabezas de los dioses. Quiero considerar todo cuanto pueda tener
relación con el dicho hallazgo.
Seguro
que otros sabrán decir después mucho más que yo.
La dificultad de la investigación reside en que nuestra actual
perspectiva tiene por igual toda la antigua simbología
iniciática, completamente desacreditada, aunque vivamos
gozando de los frutos de quienes la cultivaron.Se me ocurre el símil
de que, igualmente en la actualidad pocos son los que saben que con
equinoccio de primavera (21/3) hay que empezar a plantar las
semillas,... pero en el fondo todos vivimos de ello. En aquella
mentalidad tan naturista, donde se interrelacionaba lo divino y lo
humano mediante el telurismo, la luna, las transferencias
espirituales más complejas, etc., la fiesta de la Diosa-Madre
Isis se celebró justamente en tan crucial tiempo astronómico. Desde
ahora mismo aviso que nos enfrentamos a, por lo menos, unos 5.000
años de misterios en Egipto y que las treinta y una dinastías
de reyes históricos nos legaron obras de insuperable
monumentalidad, ya que hasta construirse la Torre Eiffel en París
la altura de la Gran Pirámide no pudo ser superada. Mide como
ocho campos de fútbol, con 230 m. de lado y está
separada medio kilómetro de la pirámide de Kefren. Los
arqueólogos y egiptólogos en particular están
fascinados más que nadie en el mundo por tanto despliegue de
organización y sensibilidad, a la vez que de sabiduría,
poderío físico y entusiasmo. Dichos profesionales en
realidad se enfrentan a los frutos de la fe más inspiradora
para aquella antiquísima cultura. ¿O tal vez no hacia
falta fe, porque recordaron unos hechos consumados? La
altura de la colina Maadi cercana a la famosa Esfinge –y
segundo lugar de atención en estas páginas- dudo que
pueda ser una formación rocosa calcárea natural
erosionada por el mismo desierto, tal como lo fue en principio la
gran escultura de león agazapado, a la cual inicialmente tan
sólo hizo falta retocarla un poco para convertir una roca del
desierto en un hierático felino.
Me
ha sido muy difícil encontrar fotos de la Colina
Maadi para ilustrar estas páginas, porque los
monumentos que existen en la meseta de Giza actúan de imán
para los visitantes. En especial causa fascinación eterna el
dicho cuerpo de felino relajado, con su insólito rostro
humano. La Esfinge "engancha" a pesar de ser una escultura
muy tosca y desproporcionada. ¡Imagínese su impacto
cuando estuvo pintada con los llamativos colores que podemos ver en
la riquísima máscara funeraria del joven faraón
Tutankamon! Aún
después de arrancarle a la Esfinge de Giza su pétrea
nariz (tal vez utilizando una palanca) nadie parece echar demasiado
en falta el tal apéndice, y en cambio sí que inquieta
bastante admirar su incipiente sonrisa. Se diría que fue la
obra de arte precursora ancestral de "La Gioconda"
de Leonardo da Vinci. Habrá de tenerse muy en cuenta lo
referente a tan grande inspiradora de leyendas, aunque no seré
yo quien me entretenga en ellas. Probablemente
después de conocerse mi aportación también
aquella colina Maadi y sus alrededores seran agujereadas por
muchos excavadores que la convertirán en un termitero, tal
como ha sucedido al entorno de los demás monumentos. Es de
esperar que lo harán legalmente. ¡Que tengan éxito!.
Yo divulgó una imagen rara, y si la desfiguran mucho, al menos
después siempre nos quedará la foto de procedencia
Stern. La presento muy ampliada en la misma página a fin de
indicar su situación respecto a la pirámide del rey
Micerinos (FOTOS:
nº 1, A-B-C) A
partir de ahora, sabiendo lo que hay que buscar, quizá se
lleguen a descubrir otras fotografías con algún
fenómeno semejante, pero hay que tener paciencia. Por otra
parte se debería ir insistiendo, pues las fotos no sirven
cuando son hechas desde la vertical aérea del dicho lugar,
puesto que en tal caso no se ve en dicha colina de arena nada en
absoluto por faltarle las sombras del sol poniente. Incluyo una foto
aérea tomada desde encima mismo del sector donde está
el que llamaré "Rostro de Ra", y no se
distingue allí más que un simple óvalo (Lo rodeo
en ambas fotos de flechas para su más fácil
localización )FOTOS:
nº 2, A-B).
La
Esfinge es obligado que sirva de referencia para situarnos, en todos
los aspectos, al emprender una mejor presentación del nuevo
rostro humano de la meseta de Giza. A su alrededor hay el llamado
Templo de la Esfinge (que es el templo de la Pirámide
de Kefrén), en cuya excavación el arqueólogo
Mariette encontró fragmentos que demostraban la existencia en
tiempos antiguos de unos doscientas muestras tridimensionales
representando al dicho faraón. Existen otros templos, como la
tumba de la hija del faraón Micerinos, a la que habré
de volver a referirme porque, teniendo forma de pirámide, dejó
un rastro semejante al de una ancha avenida en Giza que termina justo
ante la descubierta enorme imagen de cara. (FOTOS:
nº 3, A-B-C). Para
un buen egipcio al parecer la muy enigmática Esfinge, con 73
m. de longitud y 20 m. de altura es tan apreciada, o más, que
las mismas Pirámides, las cuales tiene tan vecinas que podrían
considerarla incluso su "guardián". Con su alma la
gente la quieren más a pesar de la diferencia de tamaño,
y ello no puede ser sólo debido a la reconocida afición
de aquella cultura ancestral por combinar en sus esculturas la
sensibilidad y poderío de ciertas especies animales con las
del ser humano. Gracias al nuevo rostro, descubierto muy cerca de la
Esfinge podríamos estar por fin ante aquello que dictó
las preferencias para hacer tan felina escultura milenios antes de la
IV Dinastía de reyes de Egipto, quienes se supone que
fueron unos muy desmesurados constructores. (Tutmosis IV, el año
1400 a.C. tan sólo la hizo limpiar de tierra hasta su base,
eso sí, por primera vez). Bastantes
excavaciones de Giza han dado testimonios de diferentes esculturas de
cabezas rituales. Si no lo dijese ya su mismo rostro, todo en la
enigmática Esfinge de Giza nos remite a un aprecio por plasmar
la cara humana, y a veces desmesuradamente grande. Referente a la
extraña escultura sobre la arena, diré que a pesar de
ser un difícil trabajo el configurarlo para ser admirado
puntualmente gracias a la visión aérea, recordaré
la reconocida maestría artística lograda en el
fascinante rostro de la reina Nefertiti. Pero lo que tiene mucha
mayor importancia es el hecho de acertar con una iluminación
"divina", porque su exclusivo monopolio es una
condicionante que metafóricamente ha sido siempre bien
aprovechado por las religiones y sectas desde antes de construirse
las pirámides. Tal fenómeno aplicado sobre un montículo
no puede ser debido a la casualidad y en cambio es justo lo sublime
que se esperaba de quienes en la antigüedad, esclavos de la
evolución de las estrellas y el desbordamiento del Nilo,
practicaron con la mayor fe la más elaborada de las
iniciaciones que se tiene noticia. La
Esfinge, a la que durante siglos se ha reconocido como: "ser a
medio camino entre cielo y tierra", estuvo enterrada casi hasta
el cuello. Admitida como un vínculo entre las divinidades y su
obsesión de venerar las cabezas -y más si tienen el sol
encima-, sirvan a estas páginas cual idóneo punto de
apoyo para testimoniar la súbita aparición en el mundo
antiguo de una sabiduría y saber hacer que resulta insólito
admitir propio de un pueblo de nómadas del desierto al
mezclarse con muy humildes pescadores del Nilo. ¿Que misterio
pudo llevarles a creer, justificada y prematuramente, que ellos eran
los elegidos para estar más cerca de los dioses que el resto
de los demás mortales? No
parece que en la meseta de Giza antes de construirse las Pirámides
existiese ninguna altura comparable a la de la misteriosa colina
Maadi sobre el que reclamo la mejor atención. La
merece, ya sólo por el esbelto obelisco que se puede observar
(desde la Esfinge) sobre el lado derecho. Los sacerdotes llamaron al
obelisco primitivo Ben-ben, y allí había nacido
el primer rayo de sol, quedando petrificado. De su modelo se llegó
a los muy afilados obeliscos de tantísimas toneladas, algunos
de los cuales han viajado a otros continentes, pero otros no se
concibe como pudieron pensar en ponerlo erguidos, ya que no se
podrían "plantar" ni empleando para ello las más
potentes grúas de que disponemos en el siglo XXI. Puesto que hay certeza de que su punta tuvo funda metálica, los obeliscos debieron tener utilidad de pararrayos, siendo una referencia que incrementa la funcionalidad que se adivina en las pirámides puesto que empiezan por reproducir la proa de un navio. Aquella
tan provocadora como bien perfilada colina Maadi, reclama la
atención a gritos, no ya por tener cerca una imagen de cara,
sino también por tener una espaciosa hoquedad con arco de
medio punto. Ésta cegada, pero por muy disimulada que esté
se habría debido sospechar de aquel pórtico tan bien
enfocado hacia la Esfinge de Giza. No se debería descartar que
desde allí se entrase a un mundo subterráneo
kilométrico, por el mero hecho de que los construyeron por
doquier, y con el exclusivo propósito de enterrar tan sólo
momias, por ejemplo, de varios millones de aves ibis envueltos con
mortajas. Era su estilo de hacer las cosas.
Atendiendo
a este último dato tengo una reserva que al menos voy a
traspasar a continuación. Puesto que la Gran Pirámide
está tan próxima a un gran abismo (quizá por
desmoronamientos sucesivos a lo largo del tiempo) me pregunto: ¿cómo
es que disponiendo de máquinas que abren los túneles
del metropolitano, no se horada la meseta por aquella parte baja del
precipicio para alcanzar en quince días el subterráneo
centro de la Gran Pirámide? Los beneficios no sólo
podrían ser turísticos, sino científicos, etc.,
pues tal vez allí cayó algún meteorito que abrió
un cráter . ¿Quedará algún fragmento
negro como su diosa Isis? Muchas pirámides tienen su cámara
principal en la vertical del eje central. En la pirámide
considerada tumba de Keops (y así para mayor error su padre
habría construido tres tumbas) se supone que, además,
tiene la secreta Cámara de los Archivos ubicada 20 m. más
abajo de la Cámara de la Reina, y todo ello en la dicha
vertical del eje, incluyendo el pozo más profundo allí
conocido, que está a 30 m. debajo de aquel suelo de la meseta
de Giza. Heródoto describió otro pozo que estaría
aún otros 30 m. más abajo, para que las aguas del Nilo
pudiesen rodear una reducida isla con el sarcófago de Keops. Hay
muchos y variados motivos, pues, para perforar hasta la vertical del
eje, y la única excusa sólo ha de ser el temor a dar
con el foco de unas misteriosas emanaciones que, al menos en la
vecina pirámide de Kefren, se demostraron capaces de altrar
los sofisticados detectores de los científicos. A fin de
fotografiar las pirámides de la meseta de Giza, cuando al
salir el sol del día del equinoccio la cara de la gran
Pirámide se divide en dos claras vertientes contrastadas (un
fenómeno ingeniado por aquellos antiguos veneradores del dios
Ra), algunos fotógrafos suben a la cumbre de la pedregosa
atalaya que es la colina Maadi, sólo relativamente
alejada. Dicho
fenómeno tan sofisticado en el arte de la construcción
a gran escala, sucede a las 6 horas de la madrugada del "día
de la diosas Isis". Recibe el nombre de relámpago por su
fugaz percepción, siendo de toda lógica que, ante tan
magníficos estímulos visuales de todo cuanto existe a
su alrededor, quedase eclipsado el gran mirador que representa la
colina Maadi. Ya merecería mucha atención por el
mero hecho de que los planificadores de la Gran Pirámide ya se
fijarían en la composición de su piedra el día
que buscaban una cantera, siendo juzgada probablemente de mala
calidad por los sacerdotes y capataces de las primeras culturas de
aquel sector. No era la adecuada para sus propósitos. Pero no
se ha sondeado suficiente lo qué el montículo de Maadi
tiene debajo, y creo que por lo descubierto tan íntimamente
relacionado con el astro rey que divinizaron, aquellas alturas habrán
de dar en el futuro muy grandes sorpresas. Voy
a permitirme una muy arriesgada suposición. Si bien es
improbable, en cambio no sería imposible que el descubierto
rostro de Giza incluso pudiese haber tenido igualmente un subterráneo
antiguamente tan vacio como para que, una vez que se hundió
allí el suelo, se formaran en su frente los dos descomunales
huecos configurando ahora lo que son sus desmoronadas cuencas
orbitales. Entre ellas además presenta un pequeño
montículo al modo de la señal hindú llamada
"Tercer Ojo". Todo ello no puede ser casualidad,
serían muchas en poco espacio. Son demasiadas. A propósito
de los ojos, en aquella antiquísima llamémosle
religión, según el Papiro Ebers (III,125,6)
médicamente hablando, el dios Ra gobernaba la salud del rostro
(Her); así como los ojos de la cara humana (Irty)
estaban bajo protección de la diosa Hathor. Lo cual
hago constar porque ambos están con insistencia presentes a lo
largo de estas páginas. ¿DE
QUIÉN APRENDIERON TANTA CIENCIA? Las
terrazas de ladrillos superpuestas que en Mesopotamia llamaron
Zigurats, se supone que fueron más antiguos que las Pirámides
de Giza, de dura piedra, pero ni siendo los zigurats muy altos, no
pueden justificar el tamaño de las pirámides. Los más
primitivos egipcios habrían recibido conocimientos científicos
rigurosos para poder construir con simple diseño muy
gigantescas construcciones. Tales ayudas arquitectónicas
incluirían en la Gran Pirámide datos tan sorprendentes
como: la Ley de Variación de la Constante de Gravedad sobre la
superficie de la Tierra; o bien, la distancia exacta entre nuestro
planeta y el sol; o la Ley de Variaciones Periódicas de las
estaciones, y también la frecuencia de los terremotos. Si a
las diferentes medidas geométricas de la Gran Pirámide
se le añaden -a cada una siempre igual- nueve ceros, resulta
que se obtienen datos referentes al planeta tierra y a su relación
con el cosmos. Pero también la forma piramidal es una sabia
estructura capaz de llevar a la interiorización de las
personas. Para empezar, las 206 hiladas de megalitos superpuestos en
la Gran Pirámide, son también el número de
huesos del cuerpo humano ¿Más íntimo todavía?
Las moléculas de agua que estén dentro de su campo
magnético se equilibrarán hasta resultar menos
oxidables, pues el poder antibacteriano del interior de la pirámide
evita la descomposición de los líquidos.
Por
otra parte, la pirámide misma se puede presentar cual la
macroescala de una molécula de agua (52º). Copiar la
estructura molecular del agua, representa admitir que dispusieron en
tan remoto período de una tecnología comparable a los
actuales microscopios electrónicos. Dejaré de lado -por
mis limitaciones- el presentar la relación de la forma
piramidal con la estructura del diamante, que es carbono puro, pues
al parecer de los científicos es también muy íntima.
Así pues no ha de faltar razón a los que defiendan que
habitar a un tercio de la vertical del eje de una pirámide
aporta beneficios terapéuticos, pudiendo ser cierto que
incluso la emoción humana bajo una forma piramidal tienda a
purificarse. Además, da la casualidad que se descubre todo
ello en la mayor construcción del mundo antiguo,... y situada
en uno de los tres vértices formados por el hipotético
triángulo configurado por el fértil delta del río
Nilo. En
el año 1.877, el investigador J.Seiss en Giza quedó
sorprendido también por la constante del número cinco
en todas sus mediciones, comenzando por los cinco vértices de
las Pirámides. Ello le hizo escribir acerca del "contenido
de un gran sistema de números interrelacionados, pesos
medidas, ángulos, grados, temperaturas, problemas geométricos
y referencias cósmicas" de aquel monumental conjunto
en la meseta de Giza. Otros han encontrado referencias a la medida
del "año solar", del
"año sideral" y
del "año anomalístico", las
leyes de precisión de los equinoccios, y también de la
variación de la longitud del perihelio. Se conocen evidencias
de todo tipo: en las artes, medicina, etc..
Habla
de la moral de aquellos constructores, ya no las Pirámides,
sino un obelisco que yace en Assuán pesa entre 1.200 y
1.500 tn., y mide 41´5 m. de largo por 4 m. de lado. Obviamente
lo trabajaron para que, después de haberlo arrancado de la
cantera, de alguna manera poder levantarlo y quizá
trasladarlo, cosa que en nuestro siglo XXI aún resulta
irrealizable. Por
lo dicho, no ha de extrañarnos que algo más antiguo de
todo lo conocido hasta ésta mi contribución, hubiese
inspirado la realización de tamañas empresas físicas.
Hay muchos libros que desarrollan, incluso por separado, todos los
aspectos de aquella cultura desde los tiempos predinásticos,
resolviéndose que los conocimientos de los sacerdotes del
Antiguo Egipto fueron tanto más exactos, cuanto más va
descubriendo la ciencia. Por ejemplo, ahora se admite que en sus
procesos de momificación ya emplearon la radioactividad;...un
arte que por lo visto en Egipto también se consigue situando
un cadaver justo en el centro de cualquier pirámide (no
importa su tamaño) con tal que no sea hecha de material
conductor.
Al
parecer las pirámides no sólo se construyeron para
culto a un faraón mientres navegando y cara a la proa del navio, el difunto viviente se convertía en un ser de luz en el cielo. Si hiciéramos
caso de las "Profecías de las Pirámides",
éstas curiosamente terminan sus vaticinios en el inicio del
siglo XXI. Pero sirva lo dicho, por no mencionar tan ampliamente como
debería su vertiente mágico-esotérica. No hay
que caer de nuevo en el error, históricamente tan lamentable,
de atribuir algo enigmático a determinada cultura, como
sucedió por ejemplo con los dólmenes megalíticos
pues escribí un libro defendiendo cual pudo ser su cuna
durante el Neolítico. Naturalmente me estudié bien su
dispersión a partir de la cara norte
de la Santa Montaña
catalana de Montserrat. Dichos monumentos
megalíticos, que
son tan abundantes en la Europa occidental, reprodujeron en piedra
cuerpos de toro. Si un día se creyeron hechos por los druidas
galos, fue por no tener conocimientos de mejores candidatos ni
saberse de la posibilidad de tiempos más remotos. Sucede lo
mismo con la Esfinge y las Pirámides de Giza. Sería
deseable que se propiciase un acuerdo a fin de poder beneficiarnos, y
más aún a nivel científico, de las ventajas de
haber pisado ya otros cuerpos celestes,... y ello a pesar de nuestra
todavía "rudimentaria" tecnología. Los
criterios de científicos de otros siglo, dieron soluciones
hechas a su medida, suponiéndolo todo con la motivación
funeraria del Antiguo Egipto. Ello ha servido, pero ya no sirve, para
el estudio serio de los dólmenes megalíticos europeos. LAS
CREENCIAS EN EL ANTIGUO EGIPTO Por
el simple hecho que las piedras semipreciosas en estado bruto ofrecen
de su natural formas piramidales, quizá el modelo visual para
la construcción de las pirámides fuese tan simple como,
por ejemplo, copiar la forma que adopta un montón de arena del
desierto si se la deja caer en vertical sobre el mismo punto. Otro
efecto natural para diseñar una pirámide pudieron ser
los rayos solares pasando a través de un agujero en las nubes.
El ejemplo de la arena tiene la ventaja de que, al amontonarse,
adopta un exacto ángulo de 52º, o sea, como la mayor de las pirámides de la meseta de Giza. Quizá fuese la única norma, dado que no tuvieron un modelo estandar de planificación para sus complejos piramidales. Mi
experiencia personal al experimentar con un haz de luz laser (de
bolsillo) dirigido sobre una cara de pirámide de tamaño
manejable, pero hecha de material transparente, es que lo refleja y
proyecta el haz con el mismo ángulo perpendicular a la
superficie, o cara. Tal dirección reflejada es la misma que
dentro de la Gran Pirámide se proyectaron los llamados
"canales de ventilación".
Se
ha supuesto que, a pesar de que los egipcios dejaron dibujos en una
de las criptas del templo de Dendera donde representan muy enormes
bombillas con su filamento interior incluido, no se les puede
conceder que dominaran la electricidad en aquella temprana edad de la
Humanidad ,...porque si la tuvieron, ya no haría falta la luz
solar para ver el aspecto del descubierto rostro configurado sobre la
arena, ni tan sutil efecto en la pirámide.
La
existencia del reflejo de la luz laser lo experimentarían con
facilidad metiéndose en el interior de una habitación
obscura en la que se hubiese practicado un agujero para dejar entrar
un sólo rayo de luz el cual incidiese sobre un cuerpo
piramidal de cristal de roca. Por cierto, ésta herramienta
transparente si la utilizaron como supongo, aún pudo ser más
diminuta que la pirámide decorativa de plástico que
utilicé en mi experimento. Tal efecto visual incluso para mi
evolucionado entendimiento tuvo algo de místico. En
realidad manipulaban una ciencia con categoría de sagrada a
nivel de Estado, según descubrimos por los objetos de arte
suntuario recuperado en excavaciones en gran abundancia. Y debió
de partir de la grandiosa realidad que todo en la vida procede de los
rayos solares. Así, parece lógico que los antiguos
egipcios más que nadie en el mundo, en su delirio, o por
reconocer su insignificancia, aplicasen el sabio axioma: valen más
dos prevenciones que una, y por ello buscasen no sólo
asegurarse la vida cotidiana, sino también procurasen
-mientras fuese posible- su triunfo ante la realidad última,
que para todos sigue siendo el traspaso a la otra vida. Lo
que finalmente les importó, y es intrínseco al alma
humana, fue que -gracias al muy evidente gran esfuerzo comunitario
empleado en construir las pirámides-, cada faraón
consolidó su efectivo aplastante mando sobre el resto de los
mortales. Su persona después era contemplada cual un
poderosísimo "rey-puente-dios" entre sus súbditos
y sus divinidades. No hubo una manera más efectiva de hacer
evidente su superioridad que llegar a materializar la muy sabia forma
piramidal en una tan gigantesca proporción. Si aplicamos el
sabio ejemplo a nuestro tiempo, lo siguen practicando con éxito
ciertas obras propuestas por la clase política y por la
empresarial. Es imperioso recuperar la armonía perdida entre
la ética y la estética. El
faraón no fue el único prepotente de su tiempo, porque
los iniciados magos sacerdotes supieron como emplear en sus rituales
y fuera de ellos, tanto sus palabras como sus gestos. Es más,
gracias a la escritura de jeroglíficos pudieron "envasar"
dicho poder mágico de forma que lo conservaron durante siglos
activado. De la escritura se pasó a las representaciones
pictóricas y al arte escultórico. Algo tuvieron todas
las dinastías en común: Perpetuar el recuerdo de un
tiempo inicial, o al menos muy especial. Los
antiguos egipcios, que veneraron a diferentes familias divinas en
diversos templos del país, quizá por ignorancia con el
paso de los años no tuvieron reparo en aunar las peculiares
leyendas sobre sus divinidades, siempre en beneficio de los dioses
que representaban las fuerzas opuestas de la naturaleza. Para
empezar, la idea de la muerte y el renacimiento se asoció con
la alternancia día-noche. Sucedió lo mismo con otros
conceptos igualmente contrarios, incluyendo la tierra desértica
y los campos de cultivo junto al Nilo, pues si uno era Seth, el otro
era Osiris, el dios de la cara verde. Con su forma de pensar, que
sigue oculta a los actuales científicos, ellos exploraron y
fomentaron las reacciones del pánico mental, que sigue siendo
aterrador para quienes creen en la magia. Tuvieron ocasión de
verificar los efectos de sus rituales miles de veces, según
sus propios testimonios, y es de creer que pudieron a veces obrar
milagros. Sabían que el pánico reside en los riñones,
que la glándula tiroides gobierna las emociones, etc., y lo
utilizaron (También a veces se equivocaron, por ejemplo, en
las funciones que tiene el corazón). Cuando
el rostro descubierto en una duna de Giza pudo ser admirado desde el
aire al ser debidamente iluminado por el sol poniente, el tal
fenómeno debió de interpretarse como un poder
palpitante acorde con sus gigantescas proporciones. Es lo que se debe
opinar de aquellos magos, super-iniciados planificadores de los demás
monumentos de la meseta de Giza. Me estoy refiriendo a unos
sacerdotes que en su tiempo gozaron de tanto prestigio como hoy día
deben tener poco más de un centenar de científicos en
todo el mundo.
La
ventaja aún debe estar a favor de aquellos antiguos iniciados
egipcios, por el hecho de que ellos edificaron siempre con objeto de
poder mejorar la comunicación efectiva con la divinidad; que
ya es mucho más de lo que hoy por hoy somos capaces de
entender. Por cierto que dicha comprensión sería
exigible a cuantos pretenden penetrar en el alma de tan prepotentes
líderes espirituales de tiempos pretéritos. No se
conseguirá solamente a base de demostrar su capacidad para
hacer excavar aquel subsuelo. Un
ejemplo de que las ideas ocultas de los egipcios antiguos nos pueden
pasar desapercibidas, lo encuentro en el fracaso, a todo los niveles,
de uno de mis mejores libros. En él recogí ideas sobre
el Bien y el Mal digeridas durante más de una década.
Lo comento aquí porque subliminalmente también me
remitía al dios Seth, aquel que el egiptólogo J.G.
Griffits (Berlin 1.966 p.51) tradujo que, aun siendo un dios, fue
cabalgado cual un asno por su vencedor el dios Horus. Plutarco, en
cambio, dice que Seth huyó de su vencedor montando un asno
durante siete dias, ...y lo más interesante es que según
él: sus dos hijos Hierosolimos y Judaios darían origen
al nombre judío. Son muchas las similitudes que existen aparte
de la semana de siete dias. Me remito a Pitágoras que vivió
veinte años en Egipto y presentó a Osiris cual
Dioisios, nacido en Grecia de una virgen y también
crucificado. (Orfeo,Badler,Tammuz y Mitra ¿podrían
compartir nuestra celebración pascual?). A
Seth lo elegí como la clave para descubrir la simbólica
estructuración del dicho libro LA CARA HUMANA DE MONTSERRAT, que me tuve que auto-editar en 1990, al no haberse atrevido los
editores de oficio (la distribución y venta. Hasta los
fotolitos los hice yo mismo, siendo por ello quizá el último
de los libros "artesanales" del mundo occidental).
Al
fin, después de haber obtenido de una foto de satélite
de la NASA la imagen de un rostro de circunspecto varón
barbudo, la presenté en mi libro resaltándose clara y
diáfana de la parte alta de la montaña de Montserrat
(1.200 m. de altura máxima) gracias a que casualmente la
encontré muy bien iluminada por el sol. Dediqué la
Segunda Parte de mi dicho libro a recopilar, en breve síntesis,
todo cuanto encontré escrito acerca de los asnos a lo largo de
cincuenta siglos, siempre con la intención de moralizar
distrayendo jocosamente. Me siento orgulloso de que la única
conexión entre dos temas tan dispares (una imagen en
fotosatélite y los asnos) fuese la escena bíblica
conocida como "La burra de Balam". Mi
propósito fue el de presentar veladamente el Bien y el Mal,
porque si por una parte disponía de una imagen de cara,
parecida a un ángel de Dios, por la otra el asno representa en
la cultura clásica mediterránea al cornudo dios Seth (al cual está representado en el templo de Esna en su copia más tardía).
Reconozco que no fui entendido pero a pesar de todo, no rectificaría
nada de lo escrito después de catorce años de su
publicación. ¿PARA
QUÉ CARAS EN LUGARES SAGRADOS? La
racionalidad humana sigue impotente ante los grandes enigmas de la
naturaleza, y quiero pensar que para ayudarnos recibimos estas
imágenes de enormes rostros, los cuales aparecen configurados
en lugares que ya se tenían siempre antes por muy sagrados.
Hoy puedo defender que, con su presencia, son obras que tratan de
estimularnos a fin de poder llegar a encontrarnos a nosotros mismos.
Quizá las configure el mismo efecto que hace las insólitas
imágenes de las caras que aparecen en una casa de Belmez
(Jaén). Las enormes imágenes de cara a las que me
enfrento en solitario, es como si me recordasen la sabia máxima
griega: "Conócete a ti mismo". Después
de décadas de beneficiarme del dicho primer hallazgo (mi
investigación y libro presentándola, llegó muy
tarde) cuando yo escrutaba las cualidades objetivas de la Montaña
Santa de Montserrat, resultó ser una vía de penetración
en los misterios de la mente humana, la cual por milenios que pasen
seguirá teniendo mucho para ser "explicado". Mi
peculiar evolución personal se inició después de
haber detectado una forma de rostro -como de momia descarnada- en el
negativo de una foto hecha a una maqueta
de Montserrat, la cual ni tan sólo está hecha a una
perfecta escala. La realidad y perfección de una forma de
rostro obtenida años después, gracias a una foto de
satélite, pude confirmar en efecto una imagen de varón
barbudo y circunspecto (que por cierto, incluye todo el perímetro
de la montaña de Montserrat: 10 x 5 km.). Después
pareció como si paulatinamente fuese inducido a entrar en
diálogo con la montaña y preguntarle: "-¿Para
qué sirves?" La respuesta sólo podía
ser: "-Te sirvo a ti". No
fue instantánea, pero si bien manifiesta. En breve tiempo debo
reconocer que gané muchísimo más equilibrio
emocional, era más reflexivo, ético, y tenía más
autocrítica,... tanta que casí me impidió
divulgar lo conocido. Es evidente que todo en el mundo está
sujeto a la metamorfosis. Envejecer es transformar el vigor que sobra
en sentimiento que falta. Todo cambia, y para darse cuenta de ello no
hace falta contemplar los niveles de la nanorealidad que los
científicos son ya capaces de manipular mediante los
telescopios electrónicos de última generación.
Vivimos en un mundo que en su mayor parte, comenzando por nuestro
entorno inmediato, nos resulta invisible a pesar de que actúa
agitándonos interiormente, tanto como nuestro exterior, de
manera incesante. Es decir, que no son sólo los diferentes
tipos de radiaciones solares (caloríficas y luminosas) o
gravitatorias las que nos afectan. Todo vibra, varía y renace
incesante y frenéticamente, interactuando todo en todos y
viceversa. Si
ahora me preguntasen qué cosa busca en el mundo el enorme
rostro descubierto en Montserrat, caso de ser -como creo- una ayuda
de orden superior y bien viva, yo debería recurrir a modificar
un tópico muy divulgado entre los científicos de la
NASA en su empeño para localizar planetas habitados. Este
rostro pétreo en la montaña más sagrada de
Cataluña, el mismo que para unos estará muy serio,
mientras que para otros parecerá esbozar una incipiente
sonrisa: Busca vida verdaderamente inteligente entre la Humanidad. Si
bien son todas las imágenes de rostros en foto aérea
fenómenos tan sólo visuales, lo cierto es que puedo
compararlos incluso al valor que los números tienen sobre lo
cuantitativo. Estos rostros, o al menos todos los que he descubierto
en lugares sagrados de este mundo, incluido el de Giza en los
alrededores de la Esfinge, todos los que yo mismo he dado a conocer
de una u otra forma, posibilitan al interesado para mantener
conexiones reales entre la materia y la psique. Tengamos por seguro
que si se reciben sus efectos con la debida consideración,
quienes lo deseen ganarán en calidad humana, lo cual no quiere
decir que no siga habiendo gente que "duerma en la paja"
durante muchos de los siglos venideros. Otro
apunte a este respecto. El hombre, por sus pensamientos, puede
convertirse en una especie de mediador vivo ("interruptor")
que encontrándose en determinado espacio sagrado detectado por
su poder telúrico (energía solar) puede ser capaz de
sintonizar con redes subyacentes de energía que son como la
trama de un vestido de origen solar. Su sonido fue conocido con el
nombre de La Bicha entre los druidas, y por propia experiencia puedo
decir que recuerda el sonido producido por limaduras de hierro
cayendo desde cierta altura sobre una plancha metálica. Los
dólmenes sirvieron para amplificar tales energías
descargadas y con su interior vacio llegaron a potenciarlas
acústicamente. LOS
INICIOS DE EGIPTO "A VISTA DE PÁJARO" Mi
sincera justificación de la vida es la incesante acumulación
de saberes del tipo humanista, es decir, enriquecedores, y así
tan sólo tengo que limitarme a considerar aquellas "crestas"
de las culturas antiguas que convencionalmente son las más
acreditadas del mundo. Los resultados, ahí están para
quién se digne a leerlos. Mi
intromisión en las creencias de los religiosos del Antiguo
Egipto está justificada al haber descubierto casi equidistante
de las tres principales pirámides del sector, una muestra de
sofisticado "arte escultórico" de gran sutileza. Mi
empeño, más que otra cosa, será pues procurar
que lo detectado, sea lo que sea, no desaparezca conmigo. Se que
llegará un día que gente más preparada podrá
apreciarlo en su justa medida. Este
"arte" subliminal logrado gracias a la puntual iluminación
del sol poniente de una determinada duna bastante elevada, opino que
es una obra hecha tan a mi gusto, que la suscribiría. La
prefiero incluso más que las pirámides, ya que éstas
no precisan del concurso del sol para poder ser admiradas. Al que no
quiera entenderlo así, es decir, con una exigida y muy
deseable dosis de esfuerzo para saborear tal muestra de fe en la otra
vida (ya que para quienes las planificaron serían mucho más
que simple arte). Hay
que decir sin más dilación que resulta evidente que en
la cosmología egipcia siempre se partiese del deseo de dominar
todo tipo de caos a todos los niveles. Para conseguir tan ambicioso
objetivo inventaron una divinidad para cada poder, así que, si
el Bien fue personificado por el dios Horus, en cambio el dios Seth
simbolizaba el desorden, o en otras palabras, lo que entendemos por
el Mal. Creyeron
en una especie de tiempo primero, y sería cuando el dios Ra,
llamado el Oculto, empezó a gobernar aquel privilegiado
país, ayudado por su parte femenina llamada Raet, la cual
parece que se evitó dibujarla. Fue una divinidad que acabaría
absorbiendo la mayoría de ideas religiosas.
En
cuanto a su figura humana, Ra se presentó con una cabeza de
halcón y un sol sobre ella, lo que alude por una parte quizá
a la iluminación del rostro que surge del suelo cerca de la
Esfinge, y también a la capacidad del dios Ra para dominar los
cielos; una necesidad muy obvia si se quería admirar la dicha
imagen de rostro allí excavada desde cierta altura. (Es de
notar que la mención del Espíritu luminoso fue
para referirse a los magos, según se desprende de varias
epístolas de aquel tiempo y lugar). Las
divinidades del Antiguo Egipto escondían ante todo una básica
idea arquetípica de la humanidad. El sol, era y es, con
ventaja, el creador de toda vida y también de todos los
objetos que su luz hace visible. Tal función iluminadora es,
en efecto, omnipresente, por más que haya sido aislada para
cada caso en particular. Ya no vemos tanto el poder del sol como
ellos, sino que ha pasado a valorarse la voluntad de Dios cuando
tratamos de dilucidar el misterio de la Creación. El
ritual iniciático de aquellos sacerdotes egipcios partía
del hecho innegable de que el Astro Rey reúne en su esfera el
máximo poder creador y la difunde por todo el planeta. Lo
reconocieron así con sinceridad, y sería para su
entendimiento una fuerza depositada incluso en la instintiva conducta
de muchas especies animales. Dejaré aparte que la veneración
de algunos irracionales tuvo lugar por otras circunstancias
especiales, como cuando un hipopótamo arrolló y mató
al rey Menes (llamado también Namer, sucesor del que sólo
se conoce que tuvo por símbolo un escorpión). Namer
es considerado el primer unificador de Egipto, al cual siguieron
otros 75 reyes más. Lo cierto es que la tal unificación
que le dio renombre, habría precisado al menos de cinco
generaciones de soberanos anterior a él. Después
de mi descubrimiento me propuse informarme a través de muchas
vías, y no sólo atendiendo a la arqueológica. Me
animó a ello el hecho verificable que hace un siglo que los
arqueólogos ya consideraron que: de Egipto se sabía
todo y no hacía falta excavar más desierto. Hoy sabemos
que, por citar sólo un ejemplo, con tal criterio se habría
ignorado Hieracónpolis, la ciudadela del dios halcón
que fue Horus. Un templo que parece ser el más antiguo de
Egipto y prototipo de todos los demás. Opino
que el estudio del Antiguo Egipto acaba de empezar. Parto de la base
de que nada fue dejado al azar por aquellos sabios que pasaron sus
vidas previniendo su renacimiento en el "más allá".
Sucedió lo mismo en Machu Picchu -por cierto, mi próxima
web pondrá al descubierto su famoso mistérío- y
volvió a suceder de nuevo en las muchas pirámides de
Centroamérica.
Los
constructores de las pirámides de Giza es obvio que
construyeron con muchísima perspectiva. Otras veces, como
cuando se ha argumentado que la Gran Pirámide es mucho más
antigua -por diversos motivos- de lo que la Egiptología
admite, yo lo tomo en consideración. No es lógico que
para datarlas se sirvan de las construcciones funerarias a su
alrededor, porque pueden ser posteriores, como por ejemplo lo son las
tumbas de los obispos que cubren el suelo de las catedrales góticas.
Leo atentamente a los defensores de que la gran pirámide sólo
sirvió de modelo, con más o menos acierto, para
levantar las demás (tan sólo se conocen unas ochenta,
aunque sobrepasaron el centenar y fueron hechas en poco más
del curso de un siglo. He aquí una gran pregunta para la que
no tengo respuesta alguna: ¿Por qué la Gran Pirámide
es tan hermética? Está sellada a conciencia tanto de
dentro hacia fuera, como como de fuera hacia dentro; y es que, el
garantizar su estabilidad, no puede ser la única explicación.
Me
gusta meditar libremente cuantas noticias me llegan y las cosas que
observo desde un ángulo mucho más general que la visión
poliédrica recomendada. La subjetiva perspectiva que tienen de
las cosas y de las ideas las demás gentes la sobrepaso y,
metafóricamente, veo la rigidez de las disciplinas científicas
como una cuña muy capaz de desgarrar el tronco del gran
simbolismo que encierra el arte egipcio, pero sucede que actúa
como en la tragedia de Milón de Crotona. Al
escrutar la planicie de Giza varias veces buscando una forma de cara
humana que podría enriquecer mi colección, detecté
una enorme imagen de rostro humano "petrificado" de este
tipo de fenómenos visuales, gracias a cuyas visiones
panorámicas de montañas puedo afirmar que gentes de
tiempos prehistóricos pudieron experimentar, al verlas, cierto
estímulo de superación, tal como me sucede a mí
entendiéndolas cual una garantía visual de la
existencia de un orden superior a lo mundano. La gran Verdad debe
verse mejor que la televisión en color, por eso, siendo yo de
pensamiento simple como por encima de todo se debe ser, me gusta el
Salmo nº 94: 9, que dice:" El que hizo el oido ¿no
oirá? El que formó el ojo ¿no verá?"
La
gran verdad no depende de mi percepción ni de la de nadie.
Cuanto nos rodea quizá sólo nos sirva ante la ley
natural de causa-efecto que advierte del peligro de usar mal de la
libertad. Trae tan pésimas consecuencias no entenderlo bien
como el saltarse las indicaciones básicas para uso de un
vehículo. No deberá quejarse quien, con el depósito
de su motocicleta lleno, se adentre libre y alegremente en un
desierto, por ejemplo. Del
orden universal no se debe nunca dudar. Ahora bien, hay una diferente
percepción mental entre las especies de este mundo: La hormiga
ignora el peligro que representa el cruzar por debajo de un pie. No
percibe en ello ninguna temeridad. Visto así de simple, a mi
ya me es suficiente para no descartar que exista algún modo de
vida superior a nuestro entorno;... lo cual podría explicar en
el plano físico que nos movemos todo aquello que con humano
entendimiento es imposible justificar, o sea, las contradicciones que
se atribuyen a la idea que tenemos de Dios, como por ejemplo, cuando
permite un mortal sufrimiento a los niños. Una idea que a
pesar de todo es realmente muy útil.
Si
bien muchas personas hoy día ya tienen atrofiada mi facultad
para reconocer perfiles de cara humana tras los pliegues panorámicos
de la geografía, también he de avisar que conozco
quien, para mi sorpresa, es capaz de ver mucho más que yo en
las pétreas formas de determinadas colinas y piedras. Es un
recurso natural; un don muy humano, y muy apreciado en la
prehistoria. Creo que antes la gente de todas las latitudes debió
de saber aprovecharlo muy bien.
El
rostro aparecido en Egipto, nada menos en una parcela tan acreditada
en monumentos, deberá ser tenido muy en cuenta porque, como
cualquier otra cara humana, informa de lo que lleva en el fondo de su
mente. Es en nuestro interior donde deberíamos buscar la que
podría ser presentada como "montaña perfecta",
pero es obvio que habrá que valorar, y mucho, esta nueva
visión del ESPACIO COMÚN que se nos brinda para su
atenta observación, tal como haríamos con cualquier
otro rostro de una persona muy querida. Recordando
a Tomás de Aquino ("Sum. Teol." 2-2,81): "La
atención que se presta a cualquier manifestación
especial, nunca se detiene en su contemplación, sino que
deseamos saber cuál fue la realidad que la creó".
Hemos de sincerarnos admitiendo que, como se debe a la luz del sol,
nosotros cuantas más luces tengamos, también más
enigmas se nos ofrecerán. Así pues, me entretuve en
admitir la intención y motivaciones que aconsejaron esculpir
un rostro sobre el suelo. Con objeto de reforzar la defensa de
intencionalidad en la
cara de Giza, presentaré las divinidades del Antiguo
Egipto, siempre con la idea puesta en dilucidar quién pudo
estar interesado en plasmar semejante imagen, entre la Esfinge y la
colina llamada Maadi, la cual en determinadas tardes se
aparece en una estrecha franja de tierra, cerca de donde hay dos
cementerios reunidos, uno copto y otro árabe.
Los
arqueólogos a fin de desacreditar el hallazgo divulgan que por
la dicha zona transitaron los obreros cuando accedían a sus
puestos de trabajo, pero desde tiempos de la nieta de Keops (o sea,
antes de que aquellos reyes se llamasen faraones), existen noticias
de que el paso por allí estuvo vallado. Quienes
han supuesto que por aquel sitio cruzaría todo el tránsito,
no consideran que se trata de una considerable altura de arena que se
evitará siempre, y por otra parte, entonces no existía
allí el actual gran cementerio. Cuando en él casi no
había tumbas, sí fue la ruta de los constructores,
habitantes del poblado que se ha descubierto fuera del llamado Muro
del Cuervo, limitado por una muralla que cerraba la zona sagrada
de Giza, a la cual se accedió tan sólo por una entrada
con un muy gran megalito por dintel.
Las
murallas que protegían la avenida en forma de "L"
del barrio residencial de los cuidadores de la pirámide túmba
de la hija del faraón Micerinos, con construcciones a cada
lado, al parecer eran diez casas modulares dispuestas a lo largo de
la calzada. Según el arqueólogo americano M. Lehner:
"...consistente en edificios separados, un patio con
graneros, terraplenes, y túnel bajo la calzada, era para la
administración posiblemente una residencia real simbólica".
Fue una forma bien eficaz de evitar todo el tránsito por
aquella mini-ciudad al servicio de la pirámide de Khenthawes.
Con mi descubrimiento del rostro ya existe justificación para
tal muralla, formando un ángulo en su parte final. El
caso es que con el tal complejo destinado al servicio y rituales, se
cerró ya entonces el acceso por allí a la necrópolis
de Giza. El suelo donde se aparece el rostro quedó protegido,
además, por la considerable elevación del terreno
arenoso, pues el camino bordea el dicho lugar al discurrir encauzado
por otro montículo vecino por el lado de poniente y también
configurado con la forma de un óvalo. Khenthawes,
llamada Rudye-Dyed-Et cuando ejercía de gran
sacerdotisa del Templo de Ra en Heliópolis, dada su
categoria religiosa y regia debió de conocer aquel fenómeno
del oculto rostro encima de un montículo incluso antes de
casarse con el sacerdote Sajebu, gran vidente de Ra en el
mismo templo de Heliópolis. Las dudas habrían de
estar en si su esposo, luego promovido a soberano, también
conocía aquel lugar con rostro fenomérico, y si
traspasaron el secreto a sus tres hijos que con el paso de los años
fueron sucesivamente faraones. CULTO
SOLAR DEL UNIFICADOR REY MENES Hacia
el 8.000 a.C. el desierto a poniente del Nilo, luego llamado Libia,
era un sector verde donde la Arqueología ha descubierto en
Playa Nazca esbeltos menhires formando círculo (más que
un cromlech, es un espacio muy sagrado como un mini-Stonehenge). Los
testimonios de rituales al sol, pues,son bien evidentes desde antes
de que un gran cambio climático obligó a aquella
cultura pre-egipcia a trasladarse a orillas del Nilo. En
núcleo más antiguo habitado a orillas del gran "río
de la vida" fue Hiéraconpolis, llamada "ciudad del
dios halcón", donde también fue erigido el más
antiguo prototipo de templo religioso, el cual luego se repitió
al menos en sus más peculiares aspectos, edificándolos
a lo largo de todo el río Nilo. A tan antiguo período
parece que deben de ser remontados los orígenes de la
veneración al "dios-hijo" Horus. Dicha ancestral
referencia lleva a pensar que la proliferación de divinidades
en Egipto fue más antigua de lo que parecía. De hecho,
como se trató de unificar zonas con diferentes dioses, pronto
debieron tener necesidad de hacerlos congeniar entre si; y como se
consiguió gracias a la hegemonía de Ra, su mayor poder
nunca más sería olvidado.
A
la citada ciudad capital del Alto Nilo le salió una urbe
contrincante llamada Buto, y ubicada en el delta. Por la cerámica
recuperada de Buto es obvio que en el mismo periodo 3.500 a.C., su
cultura era inferior a la desarrollada en Hiéraconpolis. Hacia
el 3.200 a.C. cuando tuvo lugar la conquista bélica del rey
Menes de la zona del delta del Nilo. Este rey unificó las dos
tierras y se representó en los grabados luciendo la doble
corona del Alto y Bajo Egipto. La
del Alto Egipto, donde se cree que nació el rey Menes, ya lo
presentaba tocada su cabeza con un alto gorro blanco parecido al
cónico capirote de nuestra fervorosa Semana Santa española,
sólo que acabado con una forma esférica en su extremo
superior. Parece ser como un símbolo jerárquico
ceremonial en la cabeza de los faraones. Representó también
la iluminación de una cabeza por el sol (borla esférica),
y el resto del gorro los rayos materializados que conectan con la
divina cabeza (es el Atep, también llamado gorro blanco). Con
un poco de imaginación se puede interpretar que, entre la
citada borla del extremo de sombrero de los "reyes de las dos
tierras" y su cara, se imaginó que aquella forma de
embudo eran compactos rayos solares capaces de dar vida sobrenatural
al rostro del faraón de turno, del mismo modo que el sol
coronaba a los dioses (FOTOS:
nº 4, A-B-C).
Por
lo descubierto en Giza, que sólo cobra sentido con el adecuado
ángulo de los vivificadores rayos solares, al fin se encuentra
sentido a la siempre presente inclusión del disco solar en la
cabeza de las principales divinidades de aquella religión (que
por cierto sobrepasa nuestro concepto de idolatría),
alcanzando al faldillero dios grecorromano Serapis, al que
sorprende ver en las imágenes que han llegado hasta hoy el
contraste entre sus barbas y un braserito "Grial"
con fuego sobre la cabeza. Hemos
superado la creencia que el más antiguo gnomon astronómico
conocido fuese el círculo de trilitos de Stonehenge, edificado
hacia el 2.800 a.C. al SW. de Gran Bretaña. En efecto, antes
también existieron otros mini-Stonehenges, y siempre con
idéntica función de espacio para el ritual debido a los
dioses relacionados con el cielo. El más famoso de ellos debió
de ser el considerado un calendario pétreo construido por
Gudea de Lagash a orillas del río Eufrates. Para su
construcción, también es casualidad que emplease un
tipo de piedra que, como en Stonehenge, se debió de trasportar
desde muy lejos. El rey constructor llamado Gudea la hizo acarrear
desde Egipto y Nubia, primero por tierra y luego por mar hasta el
templo abovedado de Girsu, que por lo que parece pudo haber sido el
primer planetario del mundo. Según
observaciones del autor Z. Sitchin, el mismo día que Gudea
culminaba la ceremonia de la erección del Templo de Girsu
en Lagash, el líder bíblico Josué mandó
erigir un tosco círculo de doce piedras en Gilgal,
cerca del río Jordán, por el hecho milagroso de que
gracias a ellas, los israelitas habrían podido cruzar en seco
aquel curso de agua. Continuando
con la autoridad que le da haber traducido las tablillas cuneiformes
sumerias, Z. Sitchin en su obra profusamente ilustrada, titulada "Al
principio de los tiempos" (Ed. Dic. 2.002), especuló
si la veneración por las enigmáticas doce piedras en
ambos episodios, pudo deberse a los orígenes y creencias
sumerias del patriarca Abraham. Su padre, llamado Téraj,
había nacido el año 2.193 a.C. en Nippur (Sumer),
de donde era sacerdote del templo cuando el dios Ninurta (el mismo
dios astrónomo que en Egipto fue llamado Toth), autorizó
la construcción en Lagash de una pirámide-templo
(Eninnu) para su veneración en Sumer, para lo cual dio
instrucciones precisas.
Así
pudo dicho autor considerar que todo tipo de círculo
astronómico de piedras, que primero "regalaron" los
celestiales Anunaki (An.unna.ki)a los sumerios, siempre reprodujo dentro de un
círculo el zodíaco celeste. Por otra parte, el "Punto
Cero" de aquella civilización se situaría entre
los signos zodiacales de Tauro y Géminis. Lo que yo me
pregunto ahora, es: En la argumentación que precede ¿en
que fase de crecimiento cultural, deberíamos ubicar el círculo
de piedras casi sahariano, aproximadamente del año 8.000 a.C.?. EL
SINCRETISMO RELIGIOSO Los
dioses egipcios eran "ricos en nombres" según
presumieron los mismos sacerdotes de tan antigua cultura ante los
griegos,... quienes por cierto les copiaron todo, empezando por Ra al
cual llamaron Zeus. A pesar de ello, quizá ni los propios
egipcios sabían que, nombres aparte, tuvieron en total más
de 1.500 divinidades. En el caso de los setenta y cinco nombres del
dios Ra, podrían justificarse por la división en
catorce pedazos (número copiado de sus otras tanta principales
constelaciones) que hizo de su cadáver su hermano y vencedor
el dios Seth,. Pero es que el dios Amón, su divinidad asociada
posteriormente, escribieron que tenía incontable número
de nombres. Al menos los de la diosa Hathor, que fueron
escritos en los muros del templo de Edfú, sólo consta
que tuvo un nombre para cada día del año. Su misterio
consiste en que eran siete sus hermanas, como muy diversas culturas
ya detectaron en tiempos remotos que la constelación de
Pléyades tuvo "siete hermanas", como Hathor,
todas en una y además las creyeron vestidas de rojo. A
pesar de tanta exageración, durante el Imperio Medio
dejaron una inscripción en la tumba de Merykarh que
afirmaba: Dios conoce todos los nombres. (Por ello debo escribir Dios
con la letra "D" mayúscula). En Egipto dicha
divinidad era el sol, con su triple visión de ser luz, dar
calor y forma circular. El resto de divinidades fueron al fin y al
cabo simples atributos, o intermediarios al modo como en el
catolicismo se veneran una cantidad incontable de santos según
en un determinado lugar o templo se tenga preferencia por unos u
otros. Lo diferente en Egipto quizá fuese una gran tendencia a
que entre los dioses se buscase agruparlos en clanes familiares,
haciéndose de un modo u otro según los sacerdotes de
los templos tuviesen sus determinadas preferencias. Desde
el año 1934 el alemán H. Junker defendió que en
sus inicios la religión egipcia debió de ser
monoteista, degenerando paulatinamente después. Aquella
proposición nunca ha sido del todo descartada y menos lo será
por mí. Opino que entonces sucedería más o menos
lo mismo que con la veneración del extensísimo santoral
católico al que normalmente rezamos los creyentes hoy día,
proliferando las canonizaciones más que nunca por iniciativa
del recientemente fallecido Papa. En tiempos remotos es obvio que no
pudieron tener sus magníficos misterios litúrgicos tan
claros como en la actualidad, pues era un estado embrionario de
nuestra soberbiamente elaborada Teología. En
pocas palabras, no veo el conflicto que por "marear la perdiz"
han venido presentando los autores Herik Hornung, Jan Assmann y, en
1999, James Allen. En todas las versiones egipcias de su creación
del mundo los iniciados sacerdotes afirmaron que Ra creó a
todos los demás dioses y a todos los seres humanos de la
tierra, y también todo lo existente, motivo por el cual
pudieron llamarlo tanto padre como madre sin temor a equivocarse.
Todos los dioses egipcios se asemejaron entre si en lo más
fundamental, pero a pesar de la inmensa polvareda dejada por la
multitud de dioses locales, no pudieron evitar que aún se nos
revele un monoteísmo semejante al de las más grandes
religiones del mundo centradas en un dios único, inmortal,
increado y oculto en su inaccesible esencia. Los
antiguos egipcios no tuvieron reparo en aunar muy diferentes leyendas
sobre sus divinidades, en beneficio de aquellos dioses que
representaban fuerzas de la naturaleza, y también por otra
parte, los sacerdotes responsables del culto en los diferentes
templos de Egipto se confundieron y mezclaron las leyendas de tan
numerosos dioses. En la ya evolucionada XVIII Dinastía,
todo cuanto se lee referido al dios Amón, para solucionar el
enredo basta con que mentalmente se sustituya su nombre por el de Ra
para que se entienda lo mismo que se explicaba desde antiguo. Se
lee en un himno al dios Amón: "Tres son todos los
dioses". Aparte de que parece que también tuvieron su
Trinidad, hay que dejar claro que a Ra "Padre de todos los
dioses", se le asociaron durante el llamado Imperio Nuevo
las divinidades Osiris y su hijo Horus. Dejando aparte la herencia
artística, mis preferencias sobre Egipto ya no llegan a este
período, así como me entristece que se hable tanto de
Tutankamon. A aquellos gobernantes ya les faltó casta. Veamos
si no. Además
de llamarse tan pomposamente faraones, después del 1.500 a.C.
incluso algún gobernante ya fue incluso del sexo femenino.
Habría sido un escándalo inconcebible para los faraones
antiguos como Snefru. En poco más de cien años, durante
la IV Dinastía se admite que se manipuló más
piedra de que habrían acarreado entre todas las dinastías
posteriores. Snefru además pasó a la historia por haber
inventado la forma piramidal luego tan famosa). Por otra parte,
además de los numerosos pueblos de navegantes vecinos que
atacaron a las Dinastías XIX y XX, aún hay que tener en
cuenta la coalición de pueblos del mar Mediterráneo
noroccidental (luego llamados: sardos, catalanes, sicilianos y los
etruscos "turshas") que si bien fueron finalmente
derrotados por Ramses III, también es evidente que a partir de
entonces Egipto ya fue de capa caída.
En
el Segundo Período Intermedio gobernaron Egipto
simultáneamente tres dinastías: XV, XVI (Hycsos) y
XVII, esta última entre 1.640 y 1.552 a.C., después de
la cual Ahmosis I reunificó el valle del Nilo partiendo de la
ciudad de Tebas, inaugurando además el llamado Imperio
Nuevo hacia el año 1640 a.C. cuando las pirámides
cedieron su simbolismo astral a los pilonos de las fachadas de los
templos, que utilizaron una mucho más liviana piedra del tipo
arenisca. La IV Dinastía se había distinguido de las
anteriores, primero por encerrar dentro de un cartucho el nombre del
rey. Fue en la V Dinastía que se empezaron a trabajar los
obeliscos (siempre a pares) para erigirlos ante las entradas de los
templos. Cada período tuvo sus cambios, llegando la
degradación cuando a partir del Imperio Nuevo incluso los
gobernantes ya pudieron ser gente sin nobleza. Luego, a partir del
faraón Amenhotep I, se empezó a enterrar a los faraones
en el Valle de los Reyes. El faraón Ramsés I, fue hijo
de un militar del delta nombrado a dedo. La inmensa vanidad de Ramsés
II después sirvió para de guía a su sucesor. En
adelante, aun cuando el arte siempre evolucionó, ya no tuvo
que ver con los tiempos de las primeras dinastías de grandes
constructores (2649-2575 aC), cuando la entrada a una pirámide
tan sólo podía estar en el lado norte por la necesidad
de enfocar a los astros fijos, allí donde, los que aún
no se llamaron faraones, irían a renacer después de un
estricto ritual. DE
LA COSMOLOGÍA HELIOPOLITANA Entre
los Textos de las Pirámides (compilación
primera) y el Libro de los Muertos (el primer libro ilustrado
de la historia), en Egipto se escribieron los Textos de los
Ataudes, siendo en ellos donde se lee que se dejó enfriar
la veneración por el solar dios Ra (como antes había
sucedido con la veneración de las simples estrellas),
superándolo el culto al dios Osiris. Su tumba se llamó
Sokar, al cual se asoció porque era un dios agrícola
mucho más antiguo de la zona del delta del Nilo. Se ha tratado
de localizar el l Duat, pero hasta ahora no apareció la puerta de entrada al más allá, aunque fue la
Tumba de Osiris vista como tal. Está pues pendiente de ofrecer sus
misterios. Yo la supongo en el Templo de la Esfinge porque casi toca sus patas, pero habrí de sospechar que estuviese ubicada entre la Esfinge y
la colina Maadi o debajo de ésta.
Esta
divinidad unificadora del país, además logró ser
más temida al asociársele los difuntos en aquel lugar
debajo del horizonte occidental más alejado al que llamaron,
primero "Campos de Juncos" y después "Campos
Elíseos". Era el lugar donde la muerte simbólica
también engullía cada día a las estrellas,
aunque después las viesen renacer por el orto heliaco (la
salida de una estrella). Tras
el celebre "Mito de Osiris" se quisieron trasmitir
indicaciones para localizar un tesoro de gran valor científico.
Del dios que "renace sin cesar" se explicó también
que padeció una deficiencia visual, llamada "ceguera
de Osiris", y ello remite a cuando la luna, sobre todo
cuando es llena, eclipsa a las estrellas que tiene cerca suyo en el
cielo. Fue algo semejante al mítico renacer de Orión
de la mitología griega, ya que lo presentaron cual un gigante.
Los hebreos vieron en Osiris a su Sansón, cuya quijada
de asno fueron las estrellas Híades. (Por cierto que
entre los egipcios fue llamado con el largo nombre: "El
hombre que corre mirando sobre su espalda"). La
ansiada salida por la mañana de la constelación de
Orión fue todo un "renacimiento", porque durante
mucho tiempo no era visible desde tierras de Egipto. Por fin sucedía
un amanecer del día del solsticio de verano. Entonces su
estrella más brillante Sirio (símbolo de la
"Diosa-Madre" Isis) salía asociada a Orión,
pero un poco más tarde. (En el solsticio de invierno salía
cuando ya hacía una hora que se había puesto el sol).
Era usual en el arte del Antiguo Egipto representar a Sirio con tres
estrellas de tres puntas.
Isis,
al haber sido simbólicamente asociada a la diosa con orejas de
vaca llamada Hathor (como dije más arriba: la Dama de
las Turquesas del Sinaí), llevó en su cabeza una
cornamenta y un disco solar, como si fuese el dios Ra con cabeza de
halcón. Entonces fue cuando Isis tuvo un nuevo aspecto, porque
sostuvo al pequeño Horus (dios-hijo) sentado en el centro de
sus rodillas. Brevemente
repasadas las más antiguas divinidades de Egipto demostraré
que aquellos iniciados en sus mensajes se expresaron mucho más
de lo que hemos sido capaces de entender. Nos planteamos mal las
preguntas y así no hay manera de llegar al meollo de la
cuestión. No hay que perderse por las ramas ¿Que duda
puede haber en que el sol es el eterno foco principal de nuestra
vida, por mucho que después seamos parásitos de las
plantas, o necesitemos del agua? Además creo que la enseñanza
de las ciencias debería ser divertida y para ello se debería
picar la curiosidad, por ejemplo, exponiendo la necesidad y ventajas
de crear una fórmula antes de obligar a los alumnos a
memorizarla.
La
simplificación puede ser otra vía muy útil, así,
en la presente investigación, algunas divinidades incluso
podrían dejarse de lado, ya que hasta el dios Amón fue
promocionado a partir de la XII Dinastía, siendo de
invención posterior Atón y Atum, ya que en un principio
su dios único fue el "dios sol ". Y no iban del todo
desencaminados, porque hoy podemos afirmar, al igual como los monjes
cistercienses hicieron evidente al edificar los claustros de sus sus
monasterios e iglesias medievales: " El verdadero arte es
Luz". Por cierto, ante el nuevo rostro se evoca la gravedad
del alma humana; y debe interesarnos porque se presenta tan cercana a
la gravedad de las más grandes pirámides. En éstas
moles de increíble peso, se evidencia la importancia de la
gravedad que hace hoy posible medir la luz hecha materia tal como se
proclama en la moderna teoría de la relatividad general,...
que al ser descubierta tan sólo era otra mera especulación
teórica. Cuando
Heliópolis (la On del Norte) fue la sede del culto solar, los
teólogos egipcios asociaron a Ra un nuevo demiurgo llamado
Atum (al cual no hay que confundir con Atón). Atum se creyó
entonces el sol pero sólo en su ocaso. Llama la atención
que fuese el sol poniente, porque ahora sabemos gracias a la foto de
procedencia Stern que es cuando sobresale la imagen de una cara en la
colina de Maadi de la meseta de Giza. La trabajaron ¿o
es que acaso es una casualidad que habrían podido prevenir
aquellos "Padres de la magia"?
La
proximidad en Giza de otros varios enigmáticos monumentos
recuerda la fascinación de los egipcios por los rostros, así
como su idea fija de coronar las cabezas de las divinidades y
faraones por un sol. Como además la misma gorra de faraón
tuvo asociada su alto pomo con el disco solar, todo ello lleva a
sospechar que algo sabían, o al menos recordaban en clave,
referente a un milagroso fenómeno causado por la luz del sol
poniente. La iluminación entonces debió de tener mucho
más sentido del que hoy le concedemos. Finalmente nació
la Luz del Mundo, que es Jesucristo, el mejor Ángel de
la Luz que podía esperarse. (Quienes no admiten ángeles,
dicen que son arquetipos de la humanidad y llamarlos ángeles
es de fantasiosos). En
principio en Heliópolis se explicaba que la familia de Ra la
formaron nueve divinidades. Atum generó las divinidades del
aire seco y aire húmedo, quienes a su vez dieron vida a la
tierra (Gueb) y al cielo (Nut), padres de Osiris, Isis,
Seth y Neftis. Isis y Neftis, las diosas compañeras de
Osiris-Apis, se incluyen en los dibujos del nacimiento de los
faraones. Isis simbolizaba al toro (o buey), y Neftis al asno, lo
cual lleva a suponer que inspirarían a los dos animales del
pesebre cristiano simbolizando dominio de los dioses paganos bajo
Jesucristo. En antiguos papiros griegos se puede cotejar el nombre de
Seth con la raíz del nombre de Yahvé (io) que
deriva de la palabra egipcia asno (c3).
Tales
divinidades egipcias originales fueron asociadas a los naturales
agentes atmosféricos (al igual que en Sumer), y después
otros símbolos, incluida la Esfinge de Giza, se encuentran
asociadas al dios halcón, llamado Horus (que a veces se
presenta chupándose el dedo, lo cual evidencia su
infantilismo). Hay testimonios de matronas vírgenes acabando
de parir entre animales al menos desde el 7.000 aC. en Anatolia
(Turquía), una escultura que fue quizá inspiradora de
la griega Cibeles, madre de Misa. Tales diosas vírgenes se
veneraron en relación a la recolección de frutos,
celebrándose sus fiestas en el solsticio de invierno. Por
ejemplo, en el año 1.000 a.C.. Demeter, la madre-vírgen
de Proserpina; o también la Diosa de Diam, Luristán, el
siglo IV a.C.. Todas las diosa-madre-virgen paganas citadas también
presentaron al recién nacido entre
animales. A pesar del exagerado pudor que caracteriza a las
obras de vírgenes cristianas, se remiten a la misma idea de la
revitalización agrícola, si bien en nuestras magníficas
tallas del tema, además de la regeneración de la tierra
y del vientre materno, subliminalmente con el nacimiento de
Jesucristo se invita a la regeneración espiritual, con lo cual
se cierra el básico triángulo que combina con este
otro: El hambre de sol de las plantas, el hambre de espacio de los
animales y el hambre de raciocinio de las personas,... aunque haya
quien parezca ser irracional.
¿EL
OJO DE HORUS ? NO, ¡EL OJO DE RA! Antes
de la Edad Axial de la humanidad, cuando aún no se había
inventado el santo y seña: "Dios prefiere la misericordia
al sacrificio" que luego fue común entre los sabios
occidentales, la sucesión de divinidades transformistas del
Antiguo Egipto, que además de intercambiar funciones y
emblemas, se zoomorfizaban sin reparo alguno. Alguien ha escrito que
utilizando mitos metafóricos pudieron entender realidades
complejas, del mismo modo que hoy aún la veracidad de muy
trascendentes narraciones literales se explican poéticamente.
Las realidades a que nos remiten son tan superiores a la mente humana
que tal vez después de darle incontables rodeos,... bien
pudiera resultar ser tan simple como se acepta. Volviendo pues a mi
defensa del dios Ra como divinidad única, tan principal como
Cristo entre los santos de una iglesia, empiezo por distinguir que se
le representó de muchas formas, como por ejemplo un escarabajo
alado (Jepri, que se escribe HPRR, y fue luego Apolo para los
griegos). El escarabajo pelotero fue el icono más habitual del renacimiento del
dios Ra, pues a partir del mediodía su símbolo fue el
halcón (Haractes). El cuerpo humano se destinó para
significar el recorrido nocturno de Ra por el Duat, llamándole
entonces Atum-Ra (que se masturbaba); éste fue presentado a
veces con la sagrada forma del montículo primigenio
(inspirador de las pirámides), el elevado lugar emergente de
las aguas por donde salió el sol la primera vez a fin de que
no pereciese el germen de la vida nacida del caos cósmico.
El
primigenio dios Ra fue simbolizó con un sol pues era
considerado "su carne". Ra se creyó que había
enviado su gran ojo (personificado en la cruel diosa Hathor) a fin de
que lo vengase de la falta de respeto de sus súbditos. Las
muertes que causó aquella decisión deben de ser una
metáfora de una extraordinaria inundación causada por
el río Nilo. El símbolo iconográfico de un
colorístico ojo, entre estilizado y afiligranado, el "Ojo
de Ra" se remonta a las más ancestrales referencias, ya
que dos ojos decoraban una de las caras del obelisco conocido como
Ben-Ben. De allí copió los ojos el faraón de la
XII Dinastía llamado Amenemhat III (1844-1797 a.C.) para
reproducirlos en su peculiar obelisco. El "Ojo de Ra",
se encuentra en las más antiguas referencias simbólicas,
ya que dos ojos decoraban una de las caras del obelisco más
antiguo conocido llamado Ben-ben. De allí copió
los ojos para reproducirlos en su peculiar obelisco, el faraón
de la XII Dinastía llamado Amenemhat III (1844-1797
a.C.). Evitaré
en lo posible los temas mitológicos mezclados a lo largo de
más de treinta dinastías de gobernantes, pero no es un
lapsus mío si después escribo Ojo de Horus. El Ojo
de Ra, de simbolismo solar, es el más antiguo según
los más antiguos Textos de las Pirámides. Con el
nombre "Lucero de la Mañana" se asimiló
al culto a la diosa Maat, hija de Ra (cósmicos: orden,
justicia, equilibrio, etc.). El Ojo de Ra cuando adoptaba la
forma de la cornuda diosa Hathor se creyó que curaba las
enfermedades.
Los
sacerdotes del templo de Heliópolis al emparentar como
Padre-Hijo a Ra y Horus, encontraron ocasión de aludir
al Ojo de Horus(wadjet), porque estando asociado al antiguo
dios Halcón, que tenía un ojo solar y otro lunar, Ra se
quedó con el Ojo Solar, y Horus el Ojo Lunar. A
la larga se mezclaron, pero se recordó el ojo del dios-hijo
porque cuando estaba guerreando para vengar a su padre Osiris Horus
venció a su tío Seth pero perdió un ojo en el
tal combate. Los cuentos -porque esto son- llevaron a que incluso los
nobles se decorasen sus ojos con cosméticos con un símbolo
que hizo furor. Era el mismo ojo que el clero informaba que el dios
Horus había debido de maquillarse su feísima cicatriz
después de perder su ojo. Incluso matemáticamente se
utilizó aquel símbolo: Dividido el dibujo del ojo en
seis partes, dieron a cada una de ellas el valor numérico de
una fracción entre 1/2 y 1/64. Ra
simbolizó especialmente el luminoso y muy benéfico
astro rey, aunque cualquiera que fuese su símbolo
identificador se puede afirmar que nunca después fue olvidado
por los egipcios, quienes en cierto modo por ello pueden considerarse
monoteístas desde su primer despertar. A las posteriores
desviaciones en vano pretendió oponerse el faraón
Akenaton apodado "el hereje" (1.353-1335 a.C.) cuando
substituyó la divinidad Amón por la de Atón. Fue
un gran místico, pero también igual de déspota
debido a su fanatismo. Fue un gran místico, pero también
igual de déspota debido a su fanatismo.
El
culto a Ra, siendo su venerado sol, Akenaton también lo
prohibió. Drásticamente de todo hizo borrón y
cuenta nueva, porque pretendía un tan profundo cambio de
mentalidad, que no pudo ser digerida por los demás tal como él
había deseado. Así había de ser posible que, a
pesar de ser considerado como todo faraón un dios vivo, el
antes llamado Akenaton, que fue Amenofis IV, no llegase a reinar dos
décadas y además fuese muy odiado,...y

FOTO
AEREA DE
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